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Abstracciones

Abstracciones

Por alTirado

 

Ok. ¿Qué es abstracto? Yo quisiera entenderlo, porque lo cierto es que cuando uno se para frente a alguna pintura categorizada como abstracto, me parece que la mayoría de los espectadores decimos... ¿Qué es esto? Vemos manchas, borrones, pinceladas, generalmente un colorido muy nutrido cuando se trata de pintura, y si es escultura el objeto de la observación, nos quedamos en lo mismo sólo que en tercera dimensión y llegamos a la conclusión de que todo es producto de la imaginación del artista.

Pero para nuestro entendimiento la situación sigue siendo la misma. Por lo tanto, necesitamos una explicación.

 ¿Qué es un abstracto?

El arte abstracto es una forma de expresión que da al artista la libertad de expresarse en tal forma que las imágenes van más allá de las formas y muestran una nueva realidad distinta a la que aparece ante los ojos y la percepción normales. Se usa un lenguaje visual de diferentes dimensiones y sonidos. De composición estética independiente a la establecida por las normas visuales establecidas en el mundo real.

Todo esto significa que el artista que trabaja en esta línea, tiene toda la libertad de expresar sus ideas, de hecho, en la forma que se le antoje. Es decir, no va a seguir ninguna regla de las que rigen otros conceptos plásticos.

 

En mi mundo de la fotografía, durante muchos años seguí las reglas estéticas, la creación de imágenes netamente figurativas fueron mis medios de expresión. Paso a paso iba yo descubriendo lo que las imágenes pueden contener por su propia esencia. Un caballo al trote, una bailarina danzando, un auto viajando a velocidad son mostrados en una fotografía, como completamente estáticos. Sin embargo, todos sabemos que están en movimiento en el mundo real y nos vemos obligados a imaginarlo porque sabemos que esas formas encierran algo más que una imagen estática. Contienen movimiento implícito.

Cuántas veces hemos visto fotografías de un niño llorando, de un hombre herido de muerte, a un limosnero sufriendo hambre. La fotografía o la pintura debe mostrar ese dolor, el sufrimiento o la alegría en toda su intensidad. Si lo logra está entrando en los niveles del expresionismo, que suele ser entendido como la deformación de la realidad para expresar de forma más subjetiva la naturaleza y el ser humano, dando primacía a la expresión de los sentimientos más que a la descripción objetiva de la realidad. Si no lo logra, esa fotografía está mintiendo.

Y según el diccionario, Arte Abstracto significa una forma que no pretende representar cosas concretas, sino que atiende exclusivamente a elementos de forma, color, proporción, y aquí añado los sentimientos.

Tengo imágenes como las que muestro aquí, que ya eran abstractas desde antes yo proponérmelo. Porque nunca imaginé a los caballitos de la feria en posición estática. Para mí significan, música, risas de chiquillos y principalmente: movimiento giratorio. Los danzantes igual. ¡Son danzantes! Así que no los muestro inmóviles.

Recientemente, caminando por la playa, me encontré las imágenes que cada ola, al deslizarse sobre la arena en su último aliento, dejaba sus marcas arrastrando piedrecillas, o en espumas fugaces, en espejos donde el atardecer se recreaba. Llevaba mi cámara en las manos y empecé a descubrir esas formas creadas por la naturaleza. Emocionado volví varias tardes a la playa a la hora de la puesta del sol. Encontraba esas imágenes que eran abstractas en toda su intensidad porque eran las del interior de ese mundo, de esos instantes, de esos fugaces rayos de luz intensa que dejaba el sol en su brillante e inevitable ocaso.

Creo que en alguna forma logré captar esas abstracciones que la naturaleza dibujaba sobre la arena en cada ola que llegaba a su destino. ¿Tú que piensas, amigo lector, te gusta lo abstracto en el arte?

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El Baile de los Perros

El Baile de los Perros   (FRAGMENTO)

La sociedad protectora de animales (SPA) de San Miguel y la ASD, Anonymous Street Dogs por sus siglas en inglés, convocaron a su baile anual de primavera. Ágape muy apreciado por la sociedad San miguelense, que se preocupaba con sentimientos humanitarios, por el bienestar canino, propio y ajeno

La invitación dirigida a los dueños de perros que figuraban en las listas de socios benefactores y de los socios voluntarios. También se hacía un amplio despliegue publicitario tanto en las redes sociales como en el periódico local. Se solicitaban una cuota de las llamadas de recuperación de 1000 pesos mexicanos, ya que se ofrecería una variedad amplia de croquetas y galletas de calidad y marcas acreditadas Así como un grupo musical que amenizaría el evento. Los dueños deberían llevar sus canes con collar y mantenerlos todo el tiempo bajo control y con su correa corta  hasta que se mostraran adaptados al ambiente. De beber se ofrecería fuentes con Té de Pingüica, para los canes adultos y de leche deslactosada para los cachorros.  Se sugería que los canes vistieran trajes de fantasía para dar colorido al ambiente.

Connie Warren recibió la invitación de manos de su sirvienta

-Llegó esto en el correo , señora.

-Gracias Juana, le dijo sin mirarla y clavó los ojo en el sobre, que traía el membrete de la Sociedad Protectora de animales, no le extrañó,  pues era una de las principales benefactoras de la SPA. Pero al enterarse de su contenido la alegría se le derramó por los ojos

-¡CATITA! Exclamó en voz alta, Catita ven aquí.

Catita una perrita Pekinesa de dos años, saltó de su acojinada cama circular y agitando el corto rabo, corrió alegremente y de un salto cayó en el regazo de Doña Connie que estaba sentada en su sillón preferido de la terraza, donde ya el primer gin 'N Tonic, sobre la mesa, iba a la mitad, mientras tomaba otro tanto de sol disfrutando el paisaje que se extendía hacia abajo con el rico colorido de la población.

-¡Mira preciosa! Te invitaron al baile anual. - le dijo fingiendo sorpresa y mostrándole la invitación. Catita se sintió defraudada, pues además de que no sabía leer, lo que esperaba era una galleta de premio. Olfateó la papeleta y Connie la dio por informada.

Para Connie su perrita era como su bebé, Le prodigaba excesivos cuidados y era su única compañía, pues ya no había familia, ni esposo ni hijos, que habían preferido quedarse en Michigan, y no mudarse a un pueblo lleno de artistas donde Los locos y los danzantes folclóricos tenían sus días especiales, para atiborrar las calles con su tamborileo y música estridente con cohetería que volvía locos a los perros con sus estruendos. Por eso, para estar lejos del bullicio, Connie vivía cómodamente en su casa de la parte alta, allá por el rumbo del charco del Ingenio

-Tendremos que hacerte un vestido. ¡Para que luzcas como una princesa! Ahora mismo llamo a la costurera, porque aquí no podremos encontrar nada digno para ti. Ni siquiera en Liverpool. Tomó el teléfono de la mesa que tenía al frente y marcó el número de su amiga Rebeca

-Hola Rebe. Ya te habrá llegado la invitación ¿verdad? Yo estoy muy entusiasmada y Catita también.

-¿De qué me hablas?

-Del Baile de los perros, por supuesto. ¿ De qué otra cosa podría ser?

-Haa- contestó sin mucho entusiasmo. Sí, ya me llegó...

-pero... ¿vas a ir, verdad?

- Pues lo estamos pensando, ya sabes que Rocco, no es mucho de socializar. Además, no se siente muy bien. Le pusieron la vacuna antirrábica y anda un poco decaído.

- El baile es dentro de dos semanas, - Se apresuró Connie para desvirtuar el pretexto. -Estoy segura que para entonces ya estará bien.- Aseguró  Connie, asumiendo un aire de sapiencia sobre perros.

-Pues ya veremos, - dijo Rebeca para dar por finalizada la plática. Y le dirigió una mirada inquisitiva a Rocco que la miraba con sus brillantes ojos.

¿Quieres ir al baile?... – Le preguntó, Rocco se puso de pié y, agitó el rabo con alegría. con su mirada que denotaba su inteligencia y su ánimo para cualquier actividad

Rocco era un Weimaraner, de 3 años que mostraba su elegancia natural y fina figura gracias a los cuidados que le proporcionaba su dueña. Siempre muy limpio con su característico pelo de color grisáceo, cepillado diariamente con aceite de oliva, para mantenerlo brillante y evitar la resequedad.

-Está bien, Connie, Rocco dice que sí. Iremos, te lo prometo

Rebeca, una mujer guapa y elegante, siempre pulcra también, acarició la cabeza de Rocco y le dijo

-Pues entonces iremos, porque también ya es tiempo de que vayas buscando una novia, y sepas lo que es el amor, aunque sea pasajero y después te quedes nuevamente solo, como yo, que por las noches sigo extrañando a mi inolvidable Roberto, que nos dejó hace dos años en estas soledades de viuda malcontenta

Lanzó un suspiro y recobró su frescura.

-pero estoy loca, te estoy hablando como si me entendieras. Le dijo mirándole a los ojos.

Rocco le devolvió la brillante mirada acompañada de unos lengüetazos en su delicada mano.

Connie siguió haciendo llamadas a sus amigas que sabía que tenían perros, más como promoción del ágape que por amistad.

El Baile

Se llegó la fecha tan esperada, y los asistentes empezaron a llegar al salón grande del SPA.

En la mesa de registro los recibían con una galleta que los perros agradecían y se la tragaban de un golpe. Mientras los dueños daban sus datos y pagaban la cuota, que para algunos parecía exorbitante Y para la mayoría era como quitarle un pelo a un gato, pues su cuenta bancaria estaba en dólares.

Catita estaba vestida como ballerina de ballet, enfundada en un tou-tou de color dorado de brillante seda con ribetes de listón rojo y llevaba  las uñas pintadas del mismo color que el vestido, en la oreja derecha, llevaba prendida una roseta roja, y parecía sentirse cómoda con su atuendo, pues Connie ya la había vestido varias veces para acostumbrarla impidiendo que se lo arrancara a mordidas.

Cuando la recepcionista, le preguntó el nombre, Connie dijo como si fuera algo sobresabido. - Catita Mirascova, la bailarina rusa. – Dejó el cheque sobre l mesa, y siguió adelante con pasos de la Real Academia de la danza. Catita, ignoraba el protocolo y caminaba apresurada hasta donde le pemitía el largo de la correa, otros perros de inmediato se le acercaron y le olfatearon la cola para saber de quién se trataba.

Connie dio un tirón a la correa cuando vió que un perro de pelambre con manchas de diferentes colores sin dueño ni correa se le acercaba muy sonriente

- ¡Nilo pienses! Shu... Shuuu -Por acá Catita- le dijo con energía, tirando de la correa pues claramente se veía que era uno de esos perros callejeros rescatados que la asociación tenía bajo su protección para ofrecerlos en adopción. El pobre perro se quedó decepcionado, cuando vio como la ballerina se alejaba, con sus rápidos pasitos, más por obligación que por repudio.

-Rebeca... Rebe!! – gritó Connie, cundo vio a su amiga que estaba con Rocco cruzando la recepción

Rocco lucía muy elegante y mostraba su alegría al ver el panorama de perros. Su atuendo lo hacía ver muy atractivo, como un can decente y educado. Su atuendo era minimalista, pero suficiente para ensalzar su porte altivo. Sólo llevaba un cuello blanco sobre su collar y una elegante corbata de moño de seda negra.

-¡qué lindo luces- le dijo Connie dándole unas palmaditas en la cabeza, que Rocco aceptó, con alegría.

-Vámos a que coman algo- dijo Rebe- veamos qué hay. Y fueron hasta donde había unas hileras de tazones de acero inoxidable, con variedad de croquetas y galletas de animalitos y otras formas. Rocco olisqueó los platos y no quiso comer nada. Mientras otros perros se atragantaban sin que los dueños dijeran "este perro es mío"

-No se le antoja nada, es que comió antes de venir- dijo Rebe como si fuera necesaria una excusa.

De pronto unos potentes ladridos llenaron el espacio, Todos voltearon para ver el origen. Se trataba de  un enorme perro Bulldog que se jaloneaba de las manos de Willie su dueño. En su camino a los platos de comida.

-¡REX!, ¡Tranquilo! Y el dueño le dio un enérgico jalón d correa

-Vámonos... vámonos de aquí- dijo Connie un tanto temerosa.

Rebe la siguió para alejarse unos metros de la comida.

-¿Qué te pasa?

-Es que ese Willie- el dueño de Rex- es un pesado, no me cae bien.

La feroz apariencia de Rex estaba marcada por los rostros clásicos del bulldog, con su larga lengua se relamía las babas colgantes y los colmillos saliendo por los lados de la boca se mostraban amenazadores. Willie lo llevó a jalones hasta los platos de comida Y Rex empezó a comer ruidosamente de uno y otro, babeando toda la comida y en su torpeza de su hocico plano, hizo un tiradero, que los encargados de seguridad y limpieza acudieron de inmediato a ordenar todo nuevamente.

Rex sólo llevaba de atuendo un collar de combate, lleno de erizantes púas de acero, y su mirada era como de que -¿¿Quién quiere darse un tirito conmigo?- y soltaba dos o tres ladridos  imperantes. Pero nadie le hizo caso.

Willie recorrió con la mirada el salón y cuando descubrió a Connie, fue hacia ella.

-Viene para acá dijo Rebe -cubriéndose media cara con la mano

-I know- dijo Connie con disgusto, pero ya no había escapatoria.

-Ladies-dijo Willie muy caballeroso Y Rex se adelantó a olfatearle la cola a Catita, que pegó un salto como de medio metro al sentir la húmeda nariz fría del perrazo.

 Rocco lo ignoró y se hizo discretamente a un lado.

alTirado

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TERCERA LLAMADA...

Se había dado la primera llamada pero en realidad nadie sabía de dónde había venido. Pero ya todos estaban ahí reunidos en el viejo teatro del barrio de san Cosme. Estaban los vivos y los muertos estaban los que se habían colado por el simple hecho de aparecer como amantes del teatro. Era una multitud de gente de teatro, si es que se puede poner bajo una clasificación a la gente que Escribe, actua, dirige,ilumina y construye escenarios. Es decir a la gente que hace posible la creación de un sueño.

El espectador es la otra parte complementaria. Es la gente que lo va a creer todo. Que saben que atrás del escenario, no hay más que un montón de utilería, que las puertas no van a ningún lado y que el tiempo se maneja arbitrariamente, puede ser hoy o mañana, puede ser el presente o el pasado. Que los que mueren, al final de la obra saldrán a dar las gracias.

El teatro es el más antíguo de los géneros de narración, en algún momento un peludo fortachón, convirtió su cueva en un teatro, para practicar la tradición oral.

Nos encontramos con actores viejos y con aspirantes recientes. estaba Linda Martina la sensual estrella de los años cuarentas,  –no podía faltar – Felipe León, guapo e inquieto como siempre, andaba por ahí el viejo Tomás Retina que aún conservaba la energía que le quedaba marcada en el rostro de líneas angulares y ojos como de águila. Julieta Venegas recorría el escenario, con su porte de Reina Vioctoriana, con el rostro hermoso, y el cabello plateado, mirando a todos los que le pasaban por enfrente tratando de recordarlos. Jesús Caballero ya hacía sus ejercicios de calentamiento con su voz de tenor enardecido. -¡¡ABA- EVA- IBA –OOOBOO – UVOOO!!

Era imposible reconocer a tantos actores de primera línea, a tantos, directores, guionistas y gente que trabajaba tras los escenarios, manejando las luces, el sonido, la tramoya.

El  lugar transpiraba nostalgias y recuerdos imborrables enmarcados por los viejos telones de colores desvanecidos, que colgaban pacientes como siempre, el momento mágico de la presentación,  parecía como si en sus paredes retumbaran los ecos de las vibrantes voces, lo gritos trágicos, las carcajadas insolentes, los llantos reprimidos de los dramas de tantos años de teatro

Ramón Grajales el director de la que fuera la Compañía Nacional de Teatro, Se subió al escenario y empezó a dar ordenes que nadie escuchaba. preguntaba si ya tenían las líneas para lo que se representaría, nadie tuvo una respuesta no había líneas no había libreto, sólo los dramaturgos conocidos esperaban que fuera alguna de sus obras la elegida para esa noche de clausura. Otros, los jóvenes con sus libretos bajo el brazo, andaban dando vueltas como perdidos en un espacio incierto, porque asistir a esa reunión era un misterio, me dio gusto están cerca de Héctor azar el gran maestro. Me fue difícil reconocerlo, han pasado tantos años... probablemente ni existe en estos días, pero su mirada inquieta y arrogante no se le ha borrado aún. Estaban los que conocí en los tiempos en que divagaba entre los telones de los teatros de la Ciudad de México, disfrutando las obras y tomando fotografías desde todos los ángulos.

Teatro universitario, teatro clásico, teatro de imitación, todo era teatro, y me fascinaban los personajes, los escenarios que todo junto era como una ventana a la vida, como una revelación de memorias o de gritos de rebeldía y manifestaciones de odio, amor, y esperanza.

 

¿Ya dieron "segunda?- me preguntó Carlos Decira. Con el frasco de maquillaje blanco en las manos.

"No"

Se alejó a paso rápido rumbo a los camerinos.

Yo me fui a sentar en un butaca de primera fila, no había nadie más. Sentí que el tiempo descansaba sobre mis hombros.

De lo más profundo de la obscuridad brotó el aviso:

"TERCERA LLAMADA... TERCERA...

Lo último que escuché fue el chirrido de la corredera del telón.

Todo se oscureció, el silencio se hizo pesado y eterno...

​

Para leer

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